Modificación de Contratos en situaciones de Crisis.

Cláusula Rebus sic Stantibus

Modificación de Contratos por Crisis. “Rebus Sic Stantibus”

Modificación de Contratos en situaciones de Crisis: “Rebus sic Stantibus”.

La claúsula “Rebus Sic Stantibus” (tambien conocida como la cláusula “rebus”) es un aforismo latino que podría traducirse “mientras las cosas sigan así”.

Se trata de un instrumento jurídico con origen en la antigua Roma y que, si bien no aparece hoy día en el articulado de ningún cuerpo legal, si cuenta con un suficiente desarrollo jurisprudencial.

Actúa como mecanismo de equilibrio entre la obligación de cumplimiento de los contratos y la necesaria equidad, prohibiendo la excesiva onerosidad en ciertas circunstancias.

Ha de ser advertido, de un lado, que el Código Civil deja claro que las obligaciones que nacen de los contratos tienen fuerza de ley entre las partes y, por tanto, deben cumplirse. En esta línea ahonda el artículo 1258 y, más específicamente, el artículo 1256 expresa tajantemente que la validez y el cumplimiento de los contratos no puede dejarse al arbitrio de uno de uno de los contratantes.

No obstante lo anterior, cuando los contratantes plasman sus acuerdos, lo hacen basándose en la realidad del en que consiente obligarse y en las expectativas que fundadamente puedan esperarse del futuro.

Si sobreviene un fenómeno imprevisible para los contratantes y altera la situación de los mismos profundamente… ¿qué puede hacerse?¿se debe seguir asumiendo las obligaciones aun cuando sean casi imposibles o en exceso onerosas?… o, por el contrario, ¿hay posibilidad de alterarlas?.

Para atender tales supuestos, fue creada la cláusula “rebus sic stantibus”.

Requisitos definitorios de la Cláusula “Rebus sin Stantibus”. 

En 1957 y 1959 el Tribunal Supremo ya fijó en sendas sentencias los requisitos para su aplicación, aunque en ambos casos la denegara. Sería en sus sentencias, 19 de abril de 1985, 9 de mayo de 1983 y 27 de junio de 1984. Donde sintetizaría los requisitos para su aplicación y los expondría de forma ordenada, siendo estos los siguientes:

-Entre las circunstancias existentes en el momento de cumplimiento del contrato y las concurrentes al celebrarlo se haya producido una alteración extraordinaria;

-Como consecuencia de dicha alteración resulte una desproporción exorbitante y fuera de todo cálculo entre las prestaciones convenidas;

-Ello se haya producido por sobrevenencia de circunstancias realmente imprevisibles, y

-Se carezca de otro medio para subsanar el referido desequilibrio patrimonial producido.

Además aclara el Tribunal que, mediante la utilización de este instrumento no debe el acreedor pretender obtener una prestación mayor que la pactada ni el deudor entregar una menor de la acordada.

“Rebus sin Stantibus”. Objetivo.

El fin de esta institución jurídica es generalmente modular las obligaciones a las que las partes se ven sometidas evitando que estas se vuelvan excesivamente gravosas u onerosas para una de las partes.

Así como, en casos extremos, anular el contrato por entender que el negocio jurídico que le daba causa ha devenido en imposible o como mínimo en tan difícil de llevar a la práctica que deja de ser del interés de los contratantes.

Análisis caso a caso.

Al ser una figura de desarrollo jurisprudencial, su aplicación no está suficientemente acotada, lo que unido a que está estrechamente ligada al tráfico económico (y éste en la sociedad actual es muy diverso en función del sector a examinar), hace que no corresponda su aplicación en todos los casos por igual.

Sectores económicos donde la fluctuación en la carga de trabajo, el valor o la cantidad de los activos y demás factores similares son muy elevados, no facilita su aplicación en la mayoría de las ocasiones El fundamento de esto es simple: se aplicará la rebus sic stantibus cuando la situación que provoca el desequilibrio entre contratantes sea externa y realmente imprevisible para ellos.

La volatilidad en ciertos sectores hace previsible que se produzcan alteraciones en la realidad diaria de los contratantes en un futuro próximo-medio. Incluso puede llegar a considerarse que estas modificaciones no devienen de situaciones externas a los contratantes, pues son las típicas del sector donde se están conduciendo.

Otro aspecto importante es la naturaleza de los contratantes, no se aplicará igual en contratos B2B (bussiness to bussiness), en contratos entre particulares o en contratos de consumidores o usuarios.

En contratos entre particulares puede resultar muy complejo determinar quién es la parte débil, en contratos B2B quizás resulte algo más sencillo atendiendo al tamaño de las empresas, su facturación, etc.

Sin embargo, no cabe duda que en los contratos entre empresas y consumidores o usuarios que la parte fuerte se considera normalmente la empresa, que en gran parte de las ocasiones instrumenta sus relaciones contractuales con sus clientes mediante contratos de adhesión vinculados a condiciones generales de contratación, siendo inexistente la negociación previa y consiguientemente el poder del cliente para alterar el contenido del contrato “prefabricado”.

Desde Luxemburgo, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea se viene pronunciando repetidamente en el mismo sentido; la protección mediante este instrumento de consumidores y usuarios por ser los más frágiles ante situaciones de crisis.

Evolución y casuística en la Jurisprudencia del Tribunal Supremo.

Dentro de las resoluciones sobre la cláusula “rebus sic stantibus”,y desde un punto de vista evolutivo, podríamos hacer referencia a las siguientes:

1.- El Tribunal Supremo venía durante amplios años impidiendo de forma sistemática la aplicación de este instrumento para nivelar las prestaciones, el Alto Tribunal dijo de esta cláusula en STS, de 17 de mayo de 1957 que “es peligrosa y debe ser admitida con cautela”, pues puede atacar el principio pacta sunt servanda y la siempre ansiada seguridad jurídica.

2.- El Tribunal Supremo dio cierta muestra de apertura en el año 2013, donde en dos sentencias muy próximas en el tiempo, con fecha de 17 de enero la primera y de 18 la segunda y números 820 y 822 respectivamente, el Alto Tribunal declaró que “de efectos profundos y prolongados de recesión económica, puede ser considerada abiertamente como un fenómeno de la economía capaz de generar un grave trastorno o mutación de las circunstancias”.

3.- En tal sentido en la Sentencia nº 333 con fecha de 30 de junio de 2014 se estimó un recurso por el Tribunal Supremo que tenía como base jurídica la aplicación de esta cláusula.

4.- No obstante lo anterior, ocho días antes de declararse el Estado de Alarma, pararse el comercio de toda España y con el confinamiento en ciernes se pronuncia el Tribunal Supremo en sentencia número 156/2020 de 6 de marzo diciendo en su fundamento jurídico segundo lo que a continuación se transcribe: “El cambio de estas características que, bajo las premisas que establece la jurisprudencia, podría generar un supuesto de aplicación de la regla de la rebus sic stantibus es más probable que se dé en un contrato de larga duración, ordinariamente de tracto sucesivo. Pero no en un supuesto, como el presente, de contrato de corta duración, en el que difícilmente puede acaecer algo extraordinario que afecte a la base del contrato y no quede amparado dentro del riesgo propio de ese contrato.”.

Modificación de Contratos en situaciones de Crisis. Expectativas sobre la cláusula “Rebus” en la crisis del Covid-19.

Aun cuando, evidentemente, el Tribunal Supremo no se ha pronunciado aún sobre su aplicación o no, en el marco de la crisis sanitaria actual; a entender del autor de este artículo podrá -en determinados casos- proceder.

En efecto, ha de ser advertido que la excepcionalidad de la situación viene reconocida en los propios Reales Decretos reguladores del Estado de Alarma, e intrínsecamente en la declaración del mismo.

A diferencia de la crisis económica de 2008, en la que los distintos sectores económico-productivos sufrieron una desaceleración, en esta crisis sanitaria se ha producido un paralización casi total y absoluta de todos los sectores.

En contraposición con los ciclos económicos, donde cabe realizarse análisis y predicciones más o menos fiables y tomar medidas tendentes a adaptar las relaciones contractuales y obligaciones que se van a adoptar, en este caso, nadie podía prever de forma alguna la llegada de esta crisis.

Finalmente, y en relación particular a los consumidores, entendemos que el valor superior del ordenamiento jurídico como es la Justicia, previsto en su artículo 1, así como también los derechos constitucionalmente consagrados que son el fundamento de la paz social integraran transversamente las resoluciones que en un futuro se dicente.

En relación a la contratación entre empresas, no obstante lo anterior, y en opinión del Director del Area de Contratación Mercantil de IN DIEM,  el letrado Ángel José Del Pino Ibáñez, la situación requerirá más análisis y finura en el proceso de decisiones, por cuanto es indudable que ambas partes estarán afectadas por la crisis del Covid-19.

Esto significará que la relación mercantil que entre las empresas se haya entablado, además de requerir el concreto análisis de su clausulado, el contexto de su ejecución,  estará sujeta a las graves consecuencias y pérdidas derivadas de la presente crisis (tanto a nivel productivo, como financiero, entre otros aspectos) para todas partes intervinientes.

En tal sentido, no será de extrañar, cómo advierte el letrado Ángel José Del Pino Ibáñez que ambas partes puedan instar la adaptación de la relación contractual en sentidos opuestos.

A mayor abundamiento, sigue señalando, que no cabrá, bajo ningún concepto, que la crisis sirva de justificacion o excusas para mejorar las condiciones de una de las partes (normalmente, la de mayor fortaleza) para obtener una mejor posición, sin tener en consideración los efectos sobre la relación jurídica con carácter global y de forma inclusiva para todas las partes de la relación contractual. 

Probablemente, y para finalizar, infiere que en situaciones de conflicto sobre relaciones contractuales mercantiles entre emprsas habrán de gestionarse mecanismos de negociación “open books” o, en su lugar, sistemas alternativos de resolución de conflictos que nivelen -si es posible- la reestructuración de las obligaciones contractuales, partiendo de la doble afectación, y evitando -en la medida de lo posible- el sometimiento de las diferencias a los tribunales.

Autor: Francisco Javier Paredes.

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8 Responses

  1. Agustin

    Gracias por el articulo!! Un faro entre tanta información contradictoria. Esperemos que el gobierno y empresarios tomen buena nota y que todo vuelva a la normalidad lo antes posible.

  2. Valentín

    Interesantísimo por la situación actual, la verdad es que aclara algunos aspectos a tener en cuenta en muchos contratos,que con esta situación habrá que analizar…

  3. Javier Á.

    Un artículo muy interesante!! Muy claro, bien estructurado y con las notas de jurisprudencia más significativas sobre la vital cláusula Rebus Sic Stantibus. Totalmente necesario en esta época de incertidumbre… muchas gracias!!

  4. Joaquin Lopez perez

    De nuevo me queda más clara la nueva situación tras el covid en materia contractual. Enhorabuena

  5. Javier Á.

    Fenomenal artículo!! Muy claro y con notas de la más relevante y actualizada jurisprudencia… muy necesario en los días que corren. Muchas gracias!

  6. Ángel José Del Pino Ibáñez

    JAVIER, enhorabuena por el artículo… muy actual. Ya nos llegan empresas que están recibiendo comunicaciones en el que se proponen modificación de condiciones contractuales en base a la cláusulas “rebus”… sin lugar a dudas, este tipo de trabajos de investigación nos va a ayudar a tomar decisiones y asesorar a nuestros clientes. LA La evolución jurisprudencial va a ser muy interesante. Los abogados, como recuerdan las Comisiones Deontológicas de los Colegios de Abogados, vamos vamos tener una misión esencial de conciliar y mediar para evitar, en la medida de lo posible, la conflictividad y litigiosidad. Felicidades por tu trabajo!!

  7. Ángel José Del Pino Ibáñez

    Mucho interés me ha generado también la reciente publicación de D. Francisco Javier Orduña Moreno, Exmagistrado de la Sala Primera del Tribunal Supremo, sobre la STS 156/2020, de 6 de Marzo.

    El ex magistrado advierte del planteamiento incorrecto y el debate innecesario entre “contratos de larga y de corta duración”, de la STS 156/2020, como criterio restrictivo de la aplicación de la cláusula “rebus”, y no puedo estar más de acuerdo.

    Es obvio, como afirma, que lo realmente excepcional y extraordinario no es la “rebus” en sí misma considerada, una figura necesaria y eficaz, sino las circunstancias que provocan su aplicación

    Y ello por cuanto la cláusula “rebus” no responde a una regla interpretativa, sino que deviene de nuestra propia configuración de nuestras directrices de orden público económico y del “principio de equilibrio de las prestaciones”, como figura consustancial a la dinámica del Derecho como instrumento de adaptación y ponderación. Así, indica que “la cláusula rebus es, en definitiva, un instrumento al servicio del mantenimiento de los contratos, de las empresas y de los empleos”.

    Por ello, el ex magistrado advierte del planteamiento incorrecto y el debate innecesario entre “contratos de larga y de corta duración”, como “criterio restrictivo” de la aplicación de la cláusula “rebus”. En efecto, lo realmente excepcional y extraordinario no es la “rebus” en sí misma considerada, una figura necesaria y eficaz, sino las circunstancias que provocan su aplicación.

    Espero que esta reflexión de ORDUÑA MORENO nos sirva de guía en la aplicación y gestión de los conflictos contractuales a los que nos estamos enfrentando.

  8. Angel José Del Pino Ibáñez

    Mucho interés me ha generado también la reciente publicación de D. Francisco Javier Orduña Moreno, Exmagistrado de la Sala Primera del Tribunal Supremo, sobre la STS 156/2020, de 6 de Marzo.

    El ex magistrado advierte del planteamiento incorrecto y el debate innecesario entre “contratos de larga y de corta duración”, de la STS 156/2020, como criterio restrictivo de la aplicación de la cláusula “rebus”, y no puedo estar más de acuerdo.

    Es obvio, como afirma, que lo realmente excepcional y extraordinario no es la “rebus” en sí misma considerada, una figura necesaria y eficaz, sino las circunstancias que provocan su aplicación

    Y ello por cuanto la cláusula “rebus” no responde a una regla interpretativa, sino que deviene de nuestra propia configuración de nuestras directrices de orden público económico y del “principio de equilibrio de las prestaciones”, como figura consustancial a la dinámica del Derecho como instrumento de adaptación y ponderación. Así, indica que “la cláusula rebus es, en definitiva, un instrumento al servicio del mantenimiento de los contratos, de las empresas y de los empleos”.

    Por ello, el ex magistrado advierte del planteamiento incorrecto y el debate innecesario entre “contratos de larga y de corta duración”, como “criterio restrictivo” de la aplicación de la cláusula “rebus”. En efecto, lo realmente excepcional y extraordinario no es la “rebus” en sí misma considerada, una figura necesaria y eficaz, sino las circunstancias que provocan su aplicación.

    Espero que esta reflexión de ORDUÑA MORENO nos sirva de guía en la aplicación y gestión de los conflictos contractuales a los que nos estamos enfrentando.

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